No tengo tiempo (para nada)

Cuando decidimos dar un cambio en nuestra vida, ya sea empezar a entrenar, iniciar un negocio, comenzar a cocinar de forma mas elaborada, hacer un curso para capacitarnos en algo que nos interesa saber etc, hay un impedimento que surge de forma automática: la falta de tiempo.

Así es que caemos en frases hechas como:

“tengo muy poco tiempo para la cantidad de cosas que quisiera realizar”

“quisiera hacerlo, pero no tengo tiempo”

“quisiera detener el reloj, pero no puedo”

Desde como pasar a retiro aconsejamos primero y ante todo evitar este tipo de frases, puesto que en todas ellas lo primero que hacemos es sacarnos la responsabilidad y la idea (por lo contrario) es ser protagonistas de nuestra vida ¿no?

Si bien es cierto que no podemos “manejar a nuestro antojo el tiempo” ya que (por ahora) no es posible dicha manipulación. Sí hay algo que está dentro de nuestro círculo de influencia: Organizarnos.

Dicha organización implica poder gestionar y así aprovechar de la mejor manera las horas con las que contamos diariamente.

Primero y ante todo tenemos que sincerarnos sobre cuáles son las cosas que queremos para nosotros y cómo se encuentran actualmente las distintas áreas de nuestra vida. Para ello no te olvides que tenes disponible esta herramienta gratuita que te puede ser de mucha ayuda para realizar un primer paso de autoconocimiento.

Realizar un acercamiento a las distintas dimensiones de tu vida y saber que sólo contamos con 24 horas al día para crear, cuidar, consolidar y fortalecer las cosas verdaderamente importantes, debe ser un mantra que debería acompañarnos constantemente.

Mucho sentido no tendría correr, estar nervioso y estresado por cosas que no estén dentro de nuestras prioridades (digo prioridades nuestras, NO de otros).

Con el pasar de los años ví dos grupos: uno mas grande aceptado socialmente por estar «muy ocupados» y otro integrado por personas que «coincidentemente» son aquellos que consiguen objetivos que se proponen.

Las diferencias son claras, pero ¿Cómo pasamos a formar parte de ese grupo de personas que “tienen tiempo”?

En este artículo introductorio sobre gestión del tiempo te mostraré pasos que me ayudaron muchísimo para empezar a apropiarme de los minutos y las horas que antes se me escurrían fácilmente. No te olvides que cada paso no se aparta del otro, pues resulta más productivo utilizarlos en forma integral.

Descarga los “Pasos iniciales para liderar tu tiempo”

Empezá “con todo” pero no con “todo”

La idea es que empieces con toda la energía, pero NO con todos los objetivos temporales que sueñes alcanzar.

Así como en las finanzas no solo hablamos de dinero, en la gestión del tiempo no se trata de minutos y horas (únicamente) pues es indudable la importancia de nuestros hábitos como base para consolidar comportamientos a largo plazo.

Es decir, si no tenías el hábito de dedicar ALGO de tiempo al diseño tu futuro emprendimiento luego del retiro, NO quieras apartar de repente dos horas todos los días de tu semana.

La sugerencia es que empieces separando pocos minutos diarios recurrentes la primera semana y con esa base aumentar poco a poco (reitero: poco a poco).

Como dice el libro “El camino del Kaizen” de Robert Maurer, “cuando mejoras un poco cada día, eventualmente cosas grandes suceden”

¿Qué objetivo queremos alcanzar? ¿Es medible? ¿Es específico?

Parece una obviedad, pero de nada sirve “hacer por hacer”. Es clave tener un objetivo específico y medible. Sino va a resultar difícil que puedas saber:

  • si el objetivo no es lo suficientemente claro o es demasiado general, requiere un nuevo análisis para llevarlo a mayor especificidad.
  • si el objetivo es alcanzable a través de una tarea o requiere dividirla en varias

Teniendo estos objetivos claros, podemos clarificar el tiempo que nos llevará estar en el gimnasio, a ello sumamos el tiempo de viaje y finalmente el tiempo de higiene.  

Si esto es un impedimento (el tiempo), podemos mantener los objetivos realizando tareas diferentes como por ejemplo entrenar en casa con aplicaciones que “explotaron” en el contexto de los últimos años freeletics o adidas training y que funcionan bárbaro, dándonos tareas directas de entrenamiento optimizando nuestro tiempo y consiguiendo resultados medibles.

Lo que no se mide, NO mejora

Es importante que apartes un momento en la semana donde tengas un espacio (físico y temporal) únicamente para vos, donde planifiques esos minutos que dedicaras a una tarea específica y a su vez evalúes objetivamente como fueron tus últimos siete días.

Un fácil análisis es comparar tu agenda de la semana “planificada” con la que efectivamente pudiste llevar adelante.

Ante los resultados negativos no te frustres. Peor es perder horas de tu vida en cosas que no sabes, a diferencia de hacer conciente:

  1. Que planificaste en un momento dado
  2. Que finalmente hiciste en ese momento
  3. Que fundamentos te llevaron a “no hacer” lo planificado (interrupciones externas o distracciones internas)
  4. Que podés hacer para corregir en la semana siguiente las causales mencionadas en el inciso c.

Importante al momento de analizar, tener presente nuestro margen de control (“que podemos hacer nosotros”) y evitar en lo posible la postura de víctima de un contexto.

Constante diagnóstico de la conectividad.

Hemos mencionado el hecho de medir la semana a través de la agenda que llevamos adelante. Dicha medida será a base de nuestra memoria, la cual sale de nuestro cerebro y como sabemos este último usualmente quiere ser “complaciente” con nosotros. Es decir, muchas cosas que hacemos están en un proceso automático y no llegan al plano conciente.

Es decir, habrá que utilizar herramientas “por fuera de nosotros” para poder detectar con precisión en donde se “esfuma” nuestro tiempo.

Aquí prestaremos atención al uso que damos a la tecnología…

“La tecnología no es mala pero nuestro cerebro es débil (para esta época)”

La búsqueda de placer y satisfacción a largo plazo es una característica principal de nuestro cerebro y al estar expuesto a redes sociales, mensajería inmediata, servicios de streaming y todo lo que internet nos ofrece las 24 hs, complica nuestra capacidad de enfoque en las cosas importantes.

Por ende, si queremos tener datos mas precisos debemos usar la tecnología a nuestro favor, como por ejemplo usar aplicaciones que nos digan exactamente donde se va nuestra atención cuando usamos teléfonos inteligentes, computadoras, etc…

Un ejemplo de ello es la aplicación RescueTime, que al descargarla a la pc y al teléfono podrás hacer un seguimiento del tiempo en momentos que usas dichos artefactos, que son parte de nuestra vida en el día a día. Si en la semana estás usando alrededor de 10 horas en WhatsApp y 8 horas en Instagram, podrás con mayor facilidad analizar si esas horas han sido invertidas o gastadas y actuar en consecuencia para “rescatar el tiempo en la semana entrante”.

Hábitos… hábitos… hábitos

Como ya dijimos, no se trata de minutos o de las horas, se trata de nuestro comportamiento a lo largo de eso tiempo. Para ello debemos empezar a generar hábitos y éstos se consolidan muy lejos de lo que la mayoría de las personas cree: NO TIENE QUE VER CON FUERZA DE VOLUNTAD.

Exacto. Si bien hablaremos de esto en otros artículos. La fuerza de voluntad es un combustible de corto plazo y en cambio lo que buscamos es sostener una conducta a largo plazo sin necesidad de aplicar energía en forma constante.

Debemos entender el proceso DISPARADOR – CONDUCTA – RECOMPENSA

Lo trataré de explicar en el siguiente ejemplo:

  • Supongamos que te planteas apartar 15 minutos de cada día para vos (objetivo),
  • donde apagues el celular y estés un espacio cómodo (generes un disparador).
  • momento en el cual escribas tu diario personal, donde plasmes las sensaciones que te dejaron las últimas 24 horas, fijes objetivos o metas etc. (conducta)
  • Sea cual sea la tarea que te hayas fijado, hazla simple y de pocos minutos al principio (como decimos en el ítem 1). No te pases de ese tiempo prefijado (tiempo medible de corto plazo)
  • En caso de que hayas cumplido con la tarea planeada, en forma posterior tomate una bebida caliente como un café (mate si sos argentino) o cualquier bebida que te conforte (tratemos de evitar alcohol en esta tarea 😊). Lo que elijas debe cumplir el rol de ser gratificante para vos. (He aquí la recompensa).

  Resumiendo

A través de esto cinco ítems hemos expuesto una introducción de como empezar a responsabilizarnos de ese valioso bien que poseemos:

El tiempo.

La idea es que inicies de a poco, estableciéndote objetivos personales claros que puedas medirlos, sumando a ello un constante diagnóstico del principal medio que se devora nuestros minutos (la tecno), teniendo en claro que poseemos las mismas 168 horas semanales que el resto de la humanidad y que si empezamos a tomar acción sobre nuestro margen de control, podremos reemplazar acciones automáticas por hábitos más saludables que nos conduzcan a ese “yo futuro” que hemos diseñado.

Aquí podes escuchar el episodio del podcast donde hablamos de esta temática👇

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