El dinero y la decisión de retirarme

«Si me retiro hoy… ¿Con cuánto me voy?»

Es la pregunta que se dispara cada vez que mencionamos la posibilidad de retirarnos.

Ese número que sale como respuesta, es un parámetro que nos ponemos para consolarnos o conformarnos con la frase “todavía no es el momento”.

Ahora, si es el “número” el que nos preocupa o digamos, el que evalúa si la decisión de dejar la institución es la acertada… ¿cuánto hacemos en el día a día para ayudar a llegar al dato cuantificable que nos de libertad para irnos?

Digo esto, porque usualmente tenemos el hábito de desconectarnos del futuro, pensando que el mismo llega de repente y que estamos excluidos de incidir sobre el mismo.

Generamos una rutina de vida financiera, basada en las creencias incorporadas a través de los años donde la palabra “sobrevivir” tiene mucho mas peso que el hecho de “vivir”, siendo el culpable un contexto totalmente desfavorable, un país imposible, un gobierno de ladrones, empresarios codiciosos, una cultura que no avanza, etc

Todos nuestros males se encuentran fuera nuestro y eso fundamenta que estemos mal.

¿Simple no?

Tomar conciencia de nuestros ingresos…

Trabajar en relación de dependencia básicamente es el intercambio de tiempo por dinero y para los que hemos trabajado en el ámbito de las fuerzas de seguridad la transacción es bastante asimétrica (siendo elegantes con el término), lo cual impone una cantidad de horas por encima muchas veces que tiene la actividad privada e incluso gran parte de otras áreas estatales.

Preguntas que deberían ir relacionadas

Cálculo que debemos realizar para conocer el valor de nuestro tiempo

Nota: Si dicho número es poco o mucho no está sometido a juicio y aclaro que el sueldo lo coloco en dólares, a fin de tener un parámetro más estable de poder adquisitivo (y que el ejemplo perdure un poco más en el tiempo ….). Es responsabilidad del lector adecuarlo al país que reside.

Tomar conciencia de nuestra relación con el dinero…

El dinero es transversal a toda nuestra vida y es mucho más que números. Son emociones dándonos vueltas en la cabeza y que gobiernan en un gran porcentaje de nuestro tiempo la decisión de cómo gastarlo.

Incluso aunque son hermosas las frases “el dinero no importa cuando hay amor”, en mi experiencia trabajando con personas: la falta y el mal manejo del dinero destruye parejas, familias, relaciones…

Quizás el error que más sale a la luz es que cuando hablamos de aspectos financieros tenemos la intención de apartar dicho tema de las demás áreas de nuestra vida. No nos reconocemos como una PERSONAL INTEGRAL y quizás es el error principal, pues como actuamos día a día tiene una relación directa con el modo que gastamos, ahorramos o invertimos nuestro dinero.

Es así como nuestra situación actual, la visión de nuestro futuro de corto, mediano y largo plazo e incluso nuestra relación con el dinero en el pasado influye muchísimo en que construyamos paradigmas errados con creencias que nos impulsan a gastos innecesarios o poca iniciativa para el ahorro e inversión.

Mi caso, no está fuera de la media mencionada anteriormente, pues mis inicios en la carrera se relacionaban con gastos que me permitieran “graficar” ciertos estándares sociales de acuerdo con las creencias que estaban de “moda”.

Y que nadie se haga el joven, salvo que lo seas 😉

Aquí van algunos ejemplos para entendidos de cierta edad

Por cuestiones de copyright no puedo poner imágenes del famoso teléfono «motorola startac». Quedaba muy de «ganador» tenerlo en la cintura (aunque no te llamara nadie 🤣)

En la actualidad no cambia, es más… recrudece el consumo en ciertos artículos como el smartphone o teléfono inteligente, luego podemos sumar al auto y así constantemente siguiendo los grandes consejospreguntascrispación de ¿Cómo no tenes todavía ….x cosa…? Que en realidad sigue los parámetros similares de ¿todavía no te casaste?, ¿todavía no tenes hijos? o aquellos consejos bajados por grandes expertos en economía como:

  • “Sacá el préstamo. Total, se paga solo”
  • “Para tener, hay que endeudarse”
  • “Si te gusta, comprálo. Sino para cuando la vida”

Pero una de las mejores frases que la escuchaba desde muy joven en la institución era: “Penitenciario sin deudas ni cana (arresto) NO ES PENITENCIARIO” 🤦‍♂️

Con estas frases hay una gran probabilidad de risas inmediatas, pero más allá de ello, lo malo no es el humor (el cual es sano para estos casos). Lo negativo es que muchas de estas frases se siguen repitiendo, como fundamentos de acciones de corto plazo, generando resultados no deseados para nuestro futuro, haciendo que nos quejemos de las consecuencias, pero nos separemos de nuestra responsabilidad en las causas.  

Reitero: nos quejamos de las consecuencias, pero nos separamos de nuestra responsabilidad en las causas

Reconocer nuestras responsabilidades, nos permite asumir el margen de control que siempre tenemos y así accionar hacia toma de decisiones aburridas a corto plazo como no comprar un auto de alta gama o cero kilómetro, manteniendo en buen estado un automóvil usado (que nos lleve y nos traiga a un destino). Logrando obtener y sostener deseos míos (y no otros) disfrutando de no haber asumido deudas que me cierren las posibilidades de emprender mi propio camino (como retirarme).

¿Cómo empezar a tomar el control? ¿Se puede no sufrir por dinero?

Ya hemos visto (y profundizaremos en otros artículos) que las finanzas personales no giran entorno al dinero sino a como pensamos, sentimos y actuamos habitualmente.

Pero, así como tenemos hábitos basados en creencias erróneas, también tenemos en nuestro poder la posibilidad de ir incorporando nuevas y beneficiosas acciones que resulten en la mejora de nuestras finanzas personales y familiares.

Como dije anteriormente, he sido parte de las personas que se relacionaba con el dinero de forma negativa y siguiendo creencias erróneas que me llevaban a resultados poco deseables.

Ante esto, podía:

Quedarme como víctima echando la culpa a una persona, a mi contexto, a mi crianza, al país, a la institución
o
Asumir mi responsabilidad de generar cambios que lleven a ser conciente de la importancia de las finanzas y de que existe la posibilidad cierta de “no sufrir por dinero”  

No es tarea fácil ya que no hacer algo que uno está “acostumbrado a hacer” requiere de un trabajo constante NO sobre el dinero, sino en nuestras creencias y actitudes diarias que tenemos frente al mismo.

SI bien es un tema que profundizaremos en siguientes artículos, aquí les dejo unos pasos claves que me fueron de mucha utilidad en el proceso de cambio de mentalidad para tomar mejores decisiones financieras.

Diagnóstico (Registrar los gastos)

Registrar todos los gastos. Todos. Reitero TODOS LOS GASTOS.

Es una tarea que nos llevará no más de diez minutos al día y consiste en cargar la totalidad de los gastos que tenemos agrupados por categorías. Esto se puede hacer en cualquier app del celular o en el famoso (y salvador) Excel, el cual recomiendo por la posibilidad de armar las categorías según nuestro criterio personal siendo su confección inicial lo prioritario para luego solo dedicarnos a cargar los datos diariamente.

Dicha carga permite hacer presente la salida del dinero y el destino de este. Nos muestra en forma directa las prioridades que tenemos y sobretodo nos pone en conciencia de que quizás no somos esa foto glamourosa de la red social de moda….

Definir los objetivos financieros (corto, medio y largo plazo)

¿Qué quiero comprarme? ¿Qué utilidad tiene en mi vida? ¿Estoy ahorrando para ello? ¿Alcanzará mi haber de retiro o pensión para vivir el resto de mi vida? ¿Estoy armando un fondo para una futura jubilación?

De niños primero son nuestros padres marcándonos el camino, después son los compañeros de trabajo y luego está la publicidad, redes sociales etc

Bueno, ya sé lo que los demás quieren… pero… ¿Me pregunté qué quiero yo?

Definir objetivos propios por fuera de las expectativas ajenas es una tarea de valientes. NO seguir lo que la mayoría hace, usualmente nos quita “supuestas amistades” pero nos relaciona mejor con nuestro “yo futuro”.

No endeudarse a futuro. (tarjetas de créditos y préstamos varios)

Cuando una persona se endeuda hace promesa de pagar una suma de dinero a futuro. El problema es que cuando generamos este tipo de “pacto” no hacemos conciente que NO ES DINERO LO QUE PROMETEMOS, SINO NUESTRO TIEMPO.

Recordemos los cuadros mencionados al principio de este artículo, al ser empleados hemos decidido intercambiar nuestro tiempo por dinero y por ello cuando generamos deuda trabajando en relación de dependencia, tácitamente estamos prometiendo tiempo de nuestra vida al acreedor.

Recordemos que nuestro cerebro busca el placer de corto plazo y por ende tiende a ser muy placentero recibir algo inmediato y más aún cuando lo pagaremos después (volvemos a la frase “para cuando la vida”). El problema reside al momento que “ese futuro” se hace presente y debemos pagar.

Sacalo en cuotas que la inflación se lo come”. Técnicamente es así pero no tenemos presente que los porcentajes de inflación sobre los productos usualmente van por encima de los salarios.

Para países extremos en la conocida inflación como la Argentina, es aún más importante conocer de finanzas y el manejo de deudas, porque la complejidad que revisten ciertos lugares no debe ser excusa para no planificar decisiones, puesto que la experiencia dice que: encarar objetivos con un mal plan es larga veces mejor que hacerlo sin ninguno.

Además, existen investigaciones (en artículos futuros profundizaré) donde se evidencia que ahorrar para comprarse un producto (o servicio) produce a largo plazo mayor bienestar personal que adquirirlo y luego pagarlo durante meses.

Ahorrar.

¿Ahorrar a pesar de la inflación? SI. Ahorrar a pesar de la inflación se puede.

Lo hablaremos en otros artículos y con expertos sobre el tema que nos enseñarán respecto a instrumentos que nos permita ahorrar sin perder el poder adquisitivo, pero aquí les paso un paneo general que creo ayudará a introducirnos en el tema.

Tipos de ahorros básicos:

Base o Defensivo: FONDO DE EMERGENCIAS. Consiste en tener un fondo equivalente de entre 3 a 6 meses de nuestros gastos mensuales. Siempre teniendo en cuenta que gastamos menos de lo que ganamos.

El objetivo es que nos cubra una emergencia médica, un accidente o incluso la pérdida de nuestro trabajo definitivo o temporal como es el caso de las suspensiones.

Este es un fondo que debería ser obligatorio para toda persona que vive sobre la tierra.

Intermedio: FONDO PARA COMPRA DE PRODUCTOS O SERVICIOS. Consiste en ahorrar para productos o servicios que exceden nuestra capacidad de ingresos medios. También podemos incluir los presupuestos relacionados con gastos fijos mensuales.  

Sirve para evitar las financiaciones, las cuales (hasta aquellas con las tasas mas bajas) deberemos pagar intereses desorbitantes.

Ofensivo: FONDO DE OPORTUNIDADES

Con los años aprendí que aquel que dispone de liquidez inmediata propia (no préstamos) es quien cuenta con las mayores posibilidades de subirse a oportunidades de negocio que surjan. Hablaremos en otros artículos referente a ello.      

Otros: FONDO FAMILIAR: Consiste en fondos para la educación de nuestros hijos o nuestra jubilación.

Tener en claro que es un mundo dinámico y requiere seguimiento constante

Siguiendo estos tips se puede empezar a tomar control de nuestras finanzas, pero ello no quita que vivimos en mundo dinámico que obliga a que hagamos seguimiento constante.

Capacitarnos sobre como manejar el dinero e ir rompiendo creencias distorsionadas al respecto nos ayudará no solo a nosotros sino también a nuestros seres queridos.

Aquí podes escuchar el episodio del podcast donde hablamos de esta temática👇

Si esto te interesó y queres dejarme un comentario o hacerme llegar tus consultas, no dudes en comunicarte conmigo a contacto@comopasararetiro.com

Hasta la próxima!

Mario Poterala

Mario Poterala

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