¿Qué hacer luego del retiro?

“¿Sabés por qué no pide el retiro? Porque no tiene nada que hacer fuera de esto…”

“¡No puedo creer que con todos esos años de servicio… todavía no pide el retiro!!! ¡Debe ser porque no saber qué hacer con su vida y por eso viene a molestar acá!”

Estas y otras frases son muy (muy) recurrentes en el campo de las fuerzas de seguridad.

Tenemos una tendencia natural para realizar esta clase de declaraciones, pero si la pregunta la dirigimos a nosotros mismos ¿Qué responderíamos?

“Voy a descansar, pescar, viajar, y hacer todo lo que me gusta solamente” (frase resumen)

No se puede negar lo bonito que suenan esas intenciones, pero la experiencia y las conversaciones con cientos de retirados dice que esas actividades placenteras duran un tiempo mucho más corto de lo que nuestros sueños graficaban.

¿Por qué sucede esto?

Sea cual sea la fuerza, estuvimos en una Institución que con todos sus defectos otorga una serie de características que nos liberan de tomar decisiones en nuestra vida ya que nos indica claramente:

  • Donde tenemos que trabajar
  • Que actividades llevar adelante diariamente
  • El horario que debemos cumplir
  • La ropa que debemos usar
  • El salario que vamos a recibir (a cambio de nuestro tiempo)
  • Decenas de Etc

Eso que muchas veces nos molesta, son acciones que de alguna manera generan contención y nos liberan de una gran parte de la toma decisiones.

Lastimosamente estas “ventajas” también conllevan consecuencias negativas para “hacernos cargo de nuestra vida” sin las condiciones establecidas por la institución.

“Es increíble que fuimos responsables de infinidad de situaciones complejas, pero nos cueste tanto llevar adelante nuestra propia autonomía”

Mariela (Retirada de la Policía Federal Argentina)

                                                                                                

De igual modo no es algo para espantarnos. En la sociedad existe poca conciencia del impacto que causa el trabajo en nuestras vidas y que esas frases repetidas en las redes sociales de “ser tu propio jefe” no es algo tan simple como se presenta.

Tener un trabajo te marca gran parte (o casi todo) el ritmo de tu vida y con mucha frecuencia nos tranquiliza tener respuestas que vengan de afuera, en cambio aquí te proponemos que seas vos misma/o quien planifiques el resto de tu vida.

La Misión Personal. ¿Ser protagonista o un extra?

Imaginate que tenes la posibilidad de ser el director de una película y que la misma ¡Narra tu propia vida!! ¿No sería interesante poder armar un guión atractivo con escenas impresionantes y una historia memorable? No quiero presionarte, pero se trata de tu vida…

Se que no es fácil y te lo digo con conocimiento de causa, pues sentarse a pensar hacia donde queremos ir te obliga a:

  1. frenarte
  2. no seguir “reaccionando”
  3. analizar sinceramente tu vida (dónde estás y cuáles son tus metas)

Y no son cosas sencillas, más aún en el mundo acelerado y en una institución que vive de la urgencia. Pero podemos quedarnos en victimas de nuestras circunstancias (el extra) o salir a ser protagonistas sabiendo con claridad cual es nuestro papel, porque como Clint Eastwood podemos ser directores y el personaje principal de la película e ir por todo, porque reitero… se trata de nuestra vida.    

Cada vez que menciono o indico en sesiones con clientes “Debes trabajar en tu misión personal” genera mínimamente indiferencia (sino rechazo) y para evitar que dicha frase se confunda con una epifanía hippie paso a explicarles de que se trata.

Como vimos en los 8 pasos antes del retiro buscar un equilibrio entre el trabajo, la familia, las finanzas, la pareja, el bienestar interno etc no es tarea fácil. Requiere de mucho esfuerzo y constancia, y para hacerlo es necesario tener energía, enfoque y una tremenda capacidad de decisión.

En los estudios que se realizaron sobre el tema (y en mi experiencia propia), alcanzar objetivos NO DEPENDEN DE LA FUERZA DE VOLUNTAD, ya que la misma requiere mucho combustible explosivo de corto plazo, en tanto si tenemos en claro lo que queremos, pero en un nivel más profundo, empezamos a relacionar la conexión entre ese objetivo y nuestro accionar diario, siendo el resultado ineludible una mejora en el comportamiento y una incorporación natural de hábitos positivos en nuestra vida.

¿Qué es una misión personal?

Cuando te llega la pregunta de ¿Hacia donde voy? significa que estás interesado en el crecimiento personal y por ello es clave frenar a pensar lo que se quiere de la vida.

Tener este cuestionamiento interno es la base para vivir una vida con sentido (con un propósito). Te estás preguntando qué querés contribuir durante tu paso por la tierra, cuál será tu legado.

Por ello, crear una declaración de misión personal nos otorga un norte y clarifica nuestro viaje, por ende, si estás leyendo hasta aquí es porque de alguna manera no querés pasarte la vida naufragando sin rumbo.

Bueno, te cuento de que se trata esta herramienta.

Una declaración de misión personal es un documento escrito (sí, escrito) donde vas a volcar:

  • las cosas que vas a realizar y
  • en la persona que pretendes ser

Esto es un juego de palabras que utilizamos con trampa. Porque bien saben aquellos que vienen trabajando hace un tiempo con nosotros que desde nuestra plataforma impulsamos el “hacer” que te va convertir en el “ser”, pero todo esto muchas veces se pierde si no lo dejamos plasmado en un lugar donde nos comprometa a la acción y así no quede en una mera afirmación mental.

Digamos que la “misión personal” algunos la comparan con la “misión empresarial”, lo cual no están errados pero lo cierto es que lejos de buscar palabras rimbombantes o frases dignas de un post en instagram, lo que nosotros buscaremos es que dicha misión refleje fielmente un proyecto de vida propio sin subirnos a palabras ajenas. Tenemos bastante en esta vida siguiendo guiones de extraños, así que ahora es TU momento donde tomas el control y plasmas una intención del legado que dejarás en este mundo.

Beneficios de una misión personal

  • Definís claramente tu “para qué”

Definir quien querés ser y la contribución que harás al mundo, brinda un sentido de identidad y significado que te despega del deseo de personas, instituciones o publicidades.

En momento negativos o de pérdida de rumbo, vas a poder volver a tu misión e inspirarte a seguir viviendo de acuerdo con esos valores.

  • Te permite hacer foco en lo importante 

En un mundo tecnológico que ofrece millones de distracciones con un solo click (o touch) es de vital importancia tener una herramienta que nos permita hacer foco en lo importante, pero a su vez que nos entrene el NO.

 Como escuchaste, entrenar el NO.

Ser desorganizados o ignorar no es la dificultad. El problema reside en no hacer consciente la desorganización o la ignorancia. En tanto al reconocer estos hechos, terminamos abriendo nuestra cabeza, dándonos cuenta la cantidad de tiempo que perdemos en cosas que NO son importantes y a las cuales debemos aprender decir NO, incluso a pesar de nuestro contexto y de las personas que nos rodean…

Tomamos conciencia que no tenemos todo el tiempo del mundo, por ende si vamos a ocuparlo que sean en cosas que aporten a una vida con sentido.

  •  Cuando las prioridades están claras, las decisiones se tornan más fáciles.

El título lo dice todo.

Una declaración de misión personal te brinda un medio para medir las opciones que se te presentan en la vida. Es decir, a la hora de tomar decisiones importantes, tendrás un documento que te ayudará a decidir cual de ellas se acerca con mas probabilidad a tu propósito de vida.

  • Tu vida, tus metas

Como dice Michael Gazzaniga lo que fundamentalmente nos hace humanos es que tenemos cerebros sociales. Definición fantástica y de la cual somos fieles seguidores y defensores.

Paralelamente a todos los beneficios que ello trae, no debemos olvidar que poseemos autonomía y margen de control sobre nuestras acciones, puesto que es natural escuchar a los demás conscientemente, pero debemos tener en cuenta que muchas de nuestras decisiones se basan en creencias sostenidas por otras personas.

Ya se trate de políticos egoístas o incluso familiares y amigos con buenas intenciones, nos atiborran con expectativas de lo que debemos hacer y como debemos comportarnos para ser una persona aceptada y digna.

Es así, que tomarse el tiempo para frenar, acudir a un espacio tranquilo y agradable, nos permitirá reflexionar por encima del ruido que emite la sociedad y sus caprichos de moda, poniendo en palabras esas metas que se alinean con tu “yo futuro”.

  • Accionas con un propósito

Lejos de quedar en un documento con lindas palabras solamente, la intención de tener una misión personal es accionar.

Incluso en la acción podrás experimentar en forma directa el impacto positivo y la posibilidad de vivir cada día como una pequeña vida, ya que este documento no sirve de nada sino actúas en consecuencia.

Sentarnos a diseñar nuestra vida no debe ser algo abstracto sino aplicable. Las intenciones no nos llevan a ningún lado, solamente el “hacer” nos convertirá la persona que deseamos ser.

Como vemos, la misión personal nos otorga un norte hacia donde dirigir nuestra existencia. Nos ayuda al accionar hacia una meta propia y no un «reaccionar» a lo que el contexto nos dicta.

Y vos… ¿Ya sabés que vas a hacer?

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Hasta la próxima!